Estamos atravesando un momento crucial del devenir de las sociedades modernas, se cuestiona debido a la crisis económica la proliferación de población inmigrada o emigrada de otras zonas del mundo y del propio país. En momentos de retroceso económico, muchos de estos inmigrantes/emigrantes tienen que acogerse al sistema de protección social existente, para ello, desde los críticos al fenómeno, se esgrimen toda suerte de efectos que pueden ocasionar para la Cultura autóctona, la perdida de la identidad, las costumbres, etc, que solo oculta la pérdida de recursos y reculada del bienestar social al que se nos está sometiendo.
Hablamos de un objetivo que suena a antiguo, que se utiliza para estigmatizar y desacreditar a un ciudadano por el solo hecho de no tener pedigrí, lo que se entiende por “….de pura cepa”, que afecta a los inmigrantes extracomunitarios y en gran medida a los autóctonos del país (andaluces, extremeños, gallegos, etc).
Hoy en día es común ver como se esgrime la pureza cultural para diferenciarse del pueblo de al lado, siempre en términos de nosotros & vosotros, cualquier pretexto es bueno para el diferencialismo y una actitud esencialista, en muchos casos puede darse entre vecindarios, calles, barrios, se dota de valor y de carga moral, este fenómeno de construcción identitaria se percibe en los seguidores de un partido político, en los de un club de futbol, en una entidad, en una religión, etc., y así sucesivamente en todos los campos de la vida diaria. La premisa descansa en la formulación en términos de competitividad no de competencia, la superación en términos de trofeo no de valores, ser mejor, más preparado, para otorgar ese punto de adscripción necesaria por medio de ciertos marcadores y signos distintivos.
Nos adscribimos a una idea, propuesta o actividad en función de las características que previamente se nos ha ido inculcando desde una temprana edad, la socialización primaria, desde la etapa escolar, también de la de los mass media, en muchos casos se convierte en puro gregarismo, seguidismo a figuras personalistas que orientan una idea y acción sin más razonamiento ni decisión personal meditada, arrojan diatribas, denuncias infundadas o rumores que en boca de según quien sienta “cátedra”.
El recurso desacreditador del pedigrí o pura cepa, es recurrente, y opera cuando no hay argumentación lógica y objetiva, pero sobre todo persigue cuestionar las maneras de hacer, las costumbres, las ideas como algo negativo, sin considerar otros beneficios, los sujetos que lo hacen servir, normalmente son regresivos, obcecados, involucionistas, inmovilistas, conservadores, buscan mantener “un estatus quo” de no se sabe qué. Muchas veces este recurso sirve para desacreditar formas de hacer superadoras de rémoras ancestrales que por mor a la tradición no permiten la evolución o fusión «como si siguiéramos bebiendo en jarras de madera o barro, comiendo con tenedores y cucharas de palo, cuidando la tierra con tira de bueyes» sin dar espacio a otras formas de aperos.
Hemos visto como en un periodo de tiempo corto, de varias décadas, básicamente desde los años 80 a la actualidad, la fisionomía de nuestras ciudades ha cambiado, se constata una diversidad cultural mucho más amplia y con una presencia mayor de ciudadanos de otro color, etnia o adscripción cultural, este cambio ha sido constante y permanente, ha tenido efecto en el ascenso y descenso de la escala social del conjunto de nuestro país. Aunque esta diferencia no siempre es perceptible externamente, ya que en ausencia del color, vestimenta o lengua, no operan esos conectores diferencialista, que es lo que da cuerpo al campo del racismo y la xenofobia.
Mientras ciudadanos autóctonos del país emigraban a otros lugares lejos de los extrarradio de las grandes ciudades, por ejemplo, del barcelonés nord, desocupando sus viviendas, dirigiéndose hacia el Maresme, Vallés Occidental y Oriental, estas viviendas, a su vez eran ofrecidas a/y ocupadas por ciudadanos inmigrantes en particular extracomunitarios, a los que el mercado y el sistema financiero especulador utilizaba para hacer y deshacer con sus negocios fáciles «venta de viviendas y hipotecas facilonas», eran por lo tanto sujetos necesarios para el mantenimiento del sistema económico imperante, clientes positivos del sistema de comercio inmobiliario. Ciudadanos que han sido pasto fácil de las ansias acaparadoras de entidades bancarias, entidades financieras, y otros sujetos de difícil y sospechosa condición.
Esta realidad ha sido fruto de una bonanza general que me hemos tenido durante más de una década, la cual ha favorecido una entrada importante de contingente de ciudadanos de fuera de la UE « aunque ciertos países miembros de la UE han copado sectores económicos productivos y son hoy en día mayoritarios en número, como el caso de Rumania que es la 2ª en presencia en Cataluña cerca de 100 mil , en el caso español es más acentuado, ya que el peso de este país es mucho mayor en términos absolutos cerca de 800 mil siendo el 1º en presencia».
En muchos de estos casos se ha estado promocionando y potenciando la prestación por estos ciudadanos de las faenas más precarias, indolentes y poco reconocidas, pero que permitían que sectores centrales y básicos hicieran un avance sin parangón (la construcción y sus actividades complementarias, la hostelería y la restauración, los servicios y cuidado a la persona, servicios en general, etc.). Mientras esto sucedía, todo iba bien, nadie reparaba en la burbuja de mano de obra poco cualificada, y muchas veces desregularizada que se estaba creando, a la vez que la burbuja inmobiliaria y financiera se iba tornando humo y nos explotaba a todos en la cara.
Durante este proceso de movilidad humana, unido a otras lógicas de la vida diaria, se han producido efectos más o menos tensionantes, de mayor o menor fricción, según las poblaciones y las condiciones en que se encontraban. De manera que lo procesos de relación socio culturales que han sido constantes y comunes durante siglos y años, han convergido en un momento de retorsión única, jamás vivida con anterioridad que ha favorecido un avance y crecimiento de todo tipo de posturas y líneas de rechazo al otro, “peligroso” y que compite por los medios escasos existentes.
En un escenario de crisis, falta de recursos, involución de principios y valores humanistas, todos los gatos son pardos, como en la noche, es fácil por lo tanto que se den choques culturales, percepciones viscerales, enroque de las identidades y amurallado de los grupos, se dice que es el mejor caldo de cultivo para que aparezcan ideas anti todo, intransigencias de diversa índole, y lo peor de todo entender el mundo en clave de nosotros y vosotros para cualquier relación o posicionamiento. El espacio de divergencia y tensión esta dado, los ingredientes preparados y los cocineros de la ambigüedad, de la xenofobia «del griego Xeno=entranjero y Fobia=temor» campan por su fueros.
A la luz de estos hechos, la Cultura, como tema central que me ocupa, puede ser entendida por algo lineal y simplista, en términos de “culto” que huye de otras connotaciones, que se comunica por conductos normalizados, muy al contrario, la Cultura, se empapa como una esponja de toda la fusión, relación y competición de los sujetos de cualquier punto de la tierra, utilizando canales y conductos de lo más insospechado. Como en todos los ámbitos, las formas de acceso y comunicación, son infinitas, los niños son los sujetos a los que más afecta, aunque determinados modismos se empapan por vías de lo más sorprendente y en sectores de las personas más insospechadas (televisión con sus series, internet, cinematografía, música, americanismos, etc.).
Esta fusión, mestizaje e hibridación, ha sido una permanente desde los orígenes de la humanidad, no podemos asegurar como se inician las primeras migraciones, no se sabe si en busca de nuevos yacimientos alimenticios, por presión de guerras u otros fenómenos, las modernas migraciones, tienen que ver con el fenómeno de la economía y la búsqueda de constantes yacimientos de comercio, aunque también descansan en fenómenos de guerras, falta de democracia, y otros fenómenos de presión demográfica. En cualquier caso la Cultura se relaciona de manera central con el bagaje humano en su itinerancia cotidiana allá donde se produzca.

Es difícil evitar que en las inter-relaciones humanas existan pérdidas y ganancias ¬¬«no es un principio exclusivo de la economía y del comercio», por lo tanto, este proceso de equilibrios y desequilibrios en la Cultura tiene un efecto importante en la cotidianidad social de un país cualquiera (lenguas, códigos comunicativos, modas, alimentación, arquitectura, conocimiento, costumbres, religión, hábitos, vecindad, etc.). A nadie le es ajeno haber estado en algunos lugares del mundo o de la geografía española, y ver como en poco tiempo nos adaptamos a los dejes, giros lingüísticos y formas de comunicar « la asimilación cultural involuntaria es muy fuerte y carentes de normas y límites claros».
Dar ejemplos de este proceso puede ser tedioso y complejo, aparte de tener poco espacio para su descripción. En nuestro caso, si partimos de la realidad española, nos podríamos trasladar a la realidad del Descubrimiento de la Américas y todo lo que ello trajo consigo, para bien y para mal, sobre todo en los benéficos económicos, gastronómicos, culturales, etc de aquel imperio donde no se ocultaba el sol y que han sido ampliamente analizados y documentados.
De cómo España dilapido y saqueo, en muchos casos, por medio de infinidad de viajes y oleadas, las riquezas indígenas, o como exporto no solo costumbres y formas de vida extranjeras, sino que exporto enfermedades, y todo tipo de rarezas que hizo peligrar la existencia de muchos pueblos. Claro que estas decisiones políticas de un momento histórico han tenido un efecto de largo alcance en nuestras relaciones culturales, idiomáticas, alimentarias, políticas, han tenido y tienen su vigencia.
O en una posterior oleada imperial, con el fenómeno indiano desde el S.XVII, con las exportaciones (aguardiente, y tejidos) y las industrias paralelas, importaciones (alimentos como cacao o azúcar), incluyendo el tráfico de esclavos, con que tanto Catalunya ha debido y conseguido, es un claro ejemplo de cuales fueron los efectos reales de esta hibridación de ida y vuelta. Quizás esta afinidad invasora nos viniera de la época del Al andalus y los siete siglos de estancia islámica en nuestro país, de este proceso histórico valdría la pena hacer un monográfico, ya que las influencias y fusiones entre las culturas fue enorme, cohabitando las religiones islámica, judía y cristiana de manera pacífica y duradera.
Unos fenómenos que nos ubican en la tradición española y occidental iniciada en la edad media de buscar fuera lo que no tienen dentro, a cualquier costa, con la finalidad de enriquecerse y bajo el principio tapadera del descubrimiento de sociedades que había que evangelizar. No es de extrañar que las sociedades subdesarrolladas, “primitivas”, hayan aprendido que es necesario salir de casa para poder superar sus propias insuficiencias, ello es posible por la Cultura en sentido amplio (cine, televisión, arte, militares, prensa, política, etc,), transmiten unas imágenes, ideas, mensajes, valores, expectativas, sueños, que calan entre las poblaciones del mundo, incluyendo las más desfavorecidas, de manera que es imposible evitar el “sueño del dorado occidental” y su búsqueda permanente. Es imposible poner puertas al campo abierto, y ello tiene que ver con nuestra concepción e idea de los estados-nación con fronteras que en la actualidad han sido superados por propuestas globalizadoras, instituciones plurinacionales que nos sitúan en un marco de difícil resolución.
Los seres humanos han tenido y tienen una necesidad constante de mejorar, ascender en la escala social, somos educados no para vivir cómodamente, estamos siendo educados para crecer permanentemente, como si el crecimiento económico pudiera ser infinito. Lo que ocurre y no se explica, es que cuando la masa pretende mejorar permanentemente solo consigue hacerlo mínimamente, y son otros los que ven sus ganancias multiplicadas exponencialmente.
Es imposible entender la Cultura, sin los efectos de ciertos fenómenos que son compartidos por todas las sociedades del mundo, el cine, la literatura, la música, y las modas juveniles, como banderas de la actual enculturación global, las redes sociales, los instrumentos informativos de Internet, impiden cualquier limitación, abren la tierra como si un terremoto rasgara la corte terrestre. Los principios y fenómenos que transmiten de manera comercial los mass medias, como espacios fusionantes, claramente híbridos, culturalmente diversos y con voluntad de enriquecimiento económico y social, estos si que ponen en contradicción todo este mensaje caduco y decimonónico de la salvaguarda de las identidades cerrado y con voluntad de permanecer en las catacumbas.